Sunday, 31 July 2011

Hermano Movie And Review

aised as brothers, intense teammates and competitors on the soccer field - the gregarious, swaggering Julio (Eliu Armas) and the more wiry and focused Daniel “Gato” (Fernando Moreno) have remained virtually inseparable ever since the newborn Daniel was found abandoned in a trash heap in their La Ceniza slum. The opportunity of their lives arrives when a football scout invites them to tryout for the city's top professional team, just as a tragic act of violence threatens to tear them apart and prevent them from achieving their dreams.
ermanoLa sinopsis pudiera ser un previo a presenciar el lugar común: "Daniel es un delantero excepcional, un fenómeno. Julio es el capitán de su equipo. Ambos son hermanos de crianza y juegan fútbol en su pequeño barrio La Ceniza. Daniel desea con todas sus fuerzas jugar a nivel profesional, mientras Julio mantiene a la familia con dinero sucio: no tiene tiempo de soñar...". Pero el film es otra cosa. Allí está de nuevo la mirada al barrio. Otra vez, sí, pero realizada desde otra perspectiva. Allí están dos hermanos física y emocionalmente distintos, cuya relación es más afectiva y sincera de lo que uno pudiera esperar, y de una camaradería envidiable. Rasquin evita inteligentemente ubicar el asunto en el esquematismo muy común del hermano bueno y el hermano malo. Se trata de unos chicos que, aún con diferentes posturas, rebozan energía, vitalidad y amor por la vida y por el fútbol. Una relación que pudiera constituirse como punto de escape o, en todo caso, que se contrapone a una difícil realidad que parece atentar ésta constantemente contra aquella. He allí el robo de los zapatos de Daniel, que deviene en la muerte accidental de la madre; o la figura del mafioso del barrio que dirige una banda de delincuentes; o el embarazo precoz de la chica por la que Daniel siente especial interés...

Aquí Rasquin parece estar consciente de la fuerte carga de contenido social que rodea su historia, si Hermanoagregamos a esto la figura de la mujer sola que levanta a sus hijos, muy común en la sociedad venezolana, y que representa la madre de los hermanos. Y añadamos, por supuesto, la violencia que aparece repentinamente en cualquier momento, como lo hace en el juego final... La manera de enfrentar cada uno de los hermanos estas situaciones es lo que le interesa al director y le otorga a sus personajes una entereza y sensibilidad totalmente creíbles y del todo justificables. Sólo el afecto y el respeto -y la admiración incluso- entre los hermanos y sus potencialidades deportivas es lo que parece importar ante esas desdichas o dificultades. Por eso conmueven tanto las escenas en donde comparten su dolor por la pérdida de la madre, sobre todo aquella frase de: "Ya se está yendo el olor a torta"... También esa imagen final con el rostro de Julio...

Rasquin no recarga las tintas y eso se le agradece. No busca el efectismo ni escandalizar, así como tampoco busca la lección moral ni la necesidad de redención o sacrificio, elementos que estaban allí, por demás. Rasquin ofrece sin pudor un fraterno cariño a sus personajes y eso se contagia al espectador.

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